1. Cepíllate los dientes después de cada comida. La recomendación más obvia y la más efectiva. Cepillar los dientes elimina la placa bacteriana dónde residen las bacterias que degradan la superficie del diente. Escoge siempre un cepillo de calidad para asegurarte de que no daña el esmalte dental. Además, procura que el cabezal tenga el tamaño adecuado para llegar bien a los dientes de atrás.
2. Cepíllate al menos durante 3 minutos para asegurarte de que eliminas por completo la placa bacteriana.
3. La técnica es importante: procura lavar la parte exterior de los dientes desde la encía hasta el interior de la boca. Después repite el proceso por la cara interna del diente, también desde la encía hacia el final del diente. Por último, las muelas con movimientos circulares sobre su superficie.
4. ¡No te olvides la lengua! Siempre desde la base hacia la punta. Puedes usar un limpiador de lengua o el mismo cepillo que utilizas para los dientes.
5. Renueva tu cepillo al menos cada 3 meses.
6. Donde el cepillo normal no llega: cepillos interdentales y la seda dental. Entre los dientes se acumula gran cantidad de placa bacteriana.
7. Completa con un colutorio: hacer enjuagues con un colutorio ayuda a limpiar las zonas más inaccesibles.
6. Evita los dulces y los azúcares. Dieta sana y variada, esta recomendación vale siempre.
7. ¡Deja de fumar! Esta también es de obligada recomendación a todos los fumadores. El tabaco y el humo dañan seriamente las encías.
8. Visita a tu dentista una vez al año. Una vez al año no hace daño… Y los niños también deberían hacerlo a partir de los 3 años y cada 6 meses para detectar y corregir cualquier problema que pueda surgir.
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