En el mundo de la dermocosmética existen numerosos principios activos que, al igual que en los medicamentos, han demostrado su eficacia en estudios clínicos y se conoce perfectamente cómo actúan. Ejemplos hay muchos, pero hoy os vamos a hablar de uno de los más conocidos: la vitamina C.

Ácido Ascórbico - Fórmula química
Vitamina C, al ácido ascórbico

La vitamina C, o ácido ascórbico, es una molécula que se oxida con mucha facilidad. Reacciona con rapidez cuando se expone a la luz, al calor o al aire cuando se encuentra en estado puro. Por ello, en los productos dermocosméticos, tenemos que ingeniárnosla para hacerla más estable y que llegue a tu piel en condiciones para hacer su efecto.

¿Y qué hace en mi piel?

El hecho de que se oxide con facilidad lo convierte en una sustancia altamente antioxidante. En nuestra piel neutraliza los radicales libres y protege frente al estrés oxidativo de las células. Por resumirlo mucho: nuestras células se van oxidando y envejeciendo, con antioxidantes reducimos el envejecimiento.

Existen productos con vitamina C para todo tipo de piel, incluso para pieles sensibles, y lo usan tanto las pieles más jóvenes como las más maduras para prevenir y combatir el fotoenvejecimiento.

Efectos de la vitamina C:

  • Acción reafirmante. Mejora el tono de la piel y previene las arrugas de expresión. Esto es posible ya que se ha demostrado que interviene en la síntesis de colágeno, una proteína de la piel que hace que esté más tersa y firme.
  • Protege de los daños de la radiación solar y de la contaminación. Se sabe que entre el 80 y el 90% del envejecimiento cutáneo se debe al sol. Esto es gracias a esa neutralización de radicales libres de la que hablábamos antes.
  • Acción antimanchas. Unifica el tono de la piel y reduce las marcas oscuras y las manchas. Al aportar luminosidad, también disimula las manchas más claras. Se suele utilizar combinado con otros tratamientos despigmentantes.
  • Coadyuvante en el tratamiento de acné y rosácea debido a su efecto antiinflamatorio y anti-enrojecimiento.

LA VITAMINA C NO ES FOTOSENSIBLE

Ahora repitámoslo todos, “la vitamina C no es fotosensible” ni te mancha la piel. ¿Entonces de dónde sale esta creencia? Como ya hemos dicho, es una molécula muy inestable y al exponerse al sol se oxida. Cuando la usamos en ampollas (así como cualquier otro producto cosmético) es muy importante aplicar por encima un buen protector solar y reponerlo frecuentemente. Además, se recomienda una exfoliación semanal para limpiar los poros en profundidad y eliminar cualquier resto que pueda quedar de vitamina C.

Cuanto más nos exponemos al sol más vitamina C necesitamos. Lo más recomendable es utilizarla siempre por la mañana y después de tomar el sol. Si usas ampollas y te llega con media, recuerda cerrarla bien y protegerla de la luz. Se puede utilizar lo que te sobró esa noche. Pero no te la guardes para otro día ya que se oxidará y ya no te hará nada.

Recuerda: justo después de la vitamina C, ponte protección solar.

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