51981-O6YFRPEl sol nos aporta importantísimos beneficios para la salud. Nos da energía, nos ayuda a absorber y fijar el calcio en los huesos, nos permite sintetizar vitamina D, mejora el estado de ánimo,… Pero también provoca daños irreversibles en nuestra piel. Los efectos nocivos del sol dependen de la intensidad de la luz, el tiempo de exposición y la sensibilidad de cada uno.

La radiación solar se compone de diferentes tipos de radiación electromagnética. Uno de estos tipos es la radiación ultravioleta que solemos diferenciarla en ultravioleta A (UVA) y ultravioleta B (UVB). Se diferencian en la capacidad de penetrar en la piel: la UVB sólo afecta a las capas más externas de la piel y es la que provoca las quemaduras, la UVA afecta a capas más profundas y es responsable del bronceado pero también se relaciona con el fotoenvejecimiento y mayor riesgo de cáncer.

Por otro lado, cada vez más estudios hablan del efecto perjudicial de la radiación infrarroja A (IR-A) sobre la piel. Este tipo de radiación penetra más profundamente transmitiendo calor seco. No aumenta la temperatura externa de la piel y por eso no se nota. A largo plazo afecta al sistema inmune de la piel originando “alergia al sol”, envejecimiento prematuro y mayor riesgo de cáncer de piel.

Existen diferentes factores que pueden aumentar el daño que se produce en la piel por la exposición al sol:

  • Edad: los melanomas aparecen más habitualmente a partir de los 55 años debido al daño que se va acumulando en el ADN desde la infancia.
  • Factores genéticos: predisposición genética.
  • Tratamientos estéticos: peelings, láser u otros dejan la piel más sensible a la radiación.
  • Tipo de piel: en función del fototipo del paciente.

Fototipos

 

Medidas para protegernos de los efectos negativos del sol:

  • Proteger los ojos con gafas de sol adecuadas
  • Utilizar sombreros, gorras, sobrillas, etc
  • Utilizar protector labial con protección solar
  • No utilizar perfumes cuando vamos a exponernos al sol
  • En caso de tomar algún medicamento consulte con el farmacéutico si este es fotosensibilizante.
  • Cuidado con la insolación indirecta. El sol se refleja en el agua y en el asfalto pudiendo quemarnos aun estando a la sombra.
  • Utilizar protector solar también los días nublados.
  • Renovar la aplicación cada 2 horas o después del baño con la piel seca.
  • Desechar los protectores abiertos hace más de un año.
  • Evitar tomar el sol o hacer actividades al aire libre en las horas centrales del día.
  • Escoger un protector solar en función de tu fototipo:
    • Fototipos I y II: las pieles claras, al quemarse con facilidad necesitan mayor protección. Se recomienda un factor FPS 50+.
    • Fototipos III y IV: pueden utilizar factores intermedios como el FPS 30 o 50.
    • Fototipos V y VI: aunque no suelen quemarse deben utilizar un protector solar para minimizar los daños del sol. Un factor FPS 20 sería suficiente.

 

Fuentes:

  1. tránsito López Luengo. Fitoterapia y protección solar. Farmacia Profesional. [Online] 2015;29(03). Accesible desde: enlace [Accedido 5 Junio 2016].
  2. El Sol – Asociación Española Contra el Cáncer
  3. Protectores Solares – Revista Acofarderm
  4. Fotoprotección – Cinfasalud
  5. Imagenes extraidas y editadas de pixabay.com y freepik.com

1 comentario

Fotosensibilidad y fototoxicidad - Farmacia Pontevea · 24 agosto, 2016 a las 20:33

[…] ya todos sabréis por nuestras publicaciones anteriores sobre protección solar, los efectos más habituales de la exposición al sol son las quemaduras y el envejecimiento […]

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