A día de hoy es habitual oír hablar de la melatonina cuando hablamos de problemas para dormir. Desde hace unos años está muy de moda y se le atribuyen multitud de beneficios además de mejorar el sueño. Pero no todo lo que se lee por ahí es cierto o al menos no está demostrado.

¿Qué es la melatonina?

La melatonina es una hormona producida por nuestro cerebro a partir del triptófano. El triptófano es un aminoácido que obtenemos de la dieta. Este se transforma en serotonina y posteriormente a melatonina. La función que tiene la melatonina en el cuerpo es la de regular los denominados ritmos circadianos. Es decir, se encarga de decirle al cuerpo cuando es de día y cuando es de noche. Esto lo hace en base a la luz. Cuando es de noche, la concentración de melatonina aumente e induce el sueño. Cuando es de día, su concentración baja.

También tiene otras funciones no relacionadas con el sueño. Se ha demostrado que estimula la producción de la hormona del crecimiento y que contribuye a la regulación del apetito entre otros efectos.

¿Para qué podemos usar la melatonina?

La melatonina se usa para reducir el tiempo que tardamos en quedarnos dormidos. Por lo que se suele utilizar en casos de jet-lag para evitar esa desincronización que sufrimos al viajar a un país con un horario muy diferente. De esta forma “engañamos a nuestro cerebro” para decirle que ya es hora de dormir. También se utiliza en personas con turnos de trabajo irregulares o que trabajan de noche.

En el mercado encontrarás gran cantidad de productos que incorporan melatonina. Cada uno a diferentes dosis y a veces acompañada de otros productos. Consulta a tu farmacéutico o farmacéutica para escoger siempre productos seguros y de calidad.

Chicha durmiendo plácidamente.

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