Para mantener una piel sana y cuidada lo más importante es tener una buena higiene corporal. Esta consiste en la eliminación de todo tipo de suciedad procurando respetar la fisiología de la piel y sus funciones. Con la limpieza corporal eliminamos:

  • La suciedad del ambiente depositada sobre la piel
  • Las propias secreciones del organismo
  • Células muertas
  • Gérmenes de nuestra propia flora cutánea
  • Restos de otros productos cosméticos

duchaPero la limpieza corporal también va a eliminar la capa protectora de la piel denominada “manto hidrolipídico”. Recibe este nombre por estar compuesta de agua y grasas. En una piel normal, esta capa se regenera en torno a las 2 horas.

Es por esto que el hecho de lavarse muy frecuentemente aumenta la deshidratación de la piel al eliminar esta barrera protectora. Una higiene excesiva puede llegar a provocar descamación y problemas cutáneos y, si le dedicamos un tiempo desmesurado, aumenta la permeabilidad de la piel permitiendo la entrada de sustancias perjudiciales. El uso de agua sola para la limpieza produce malos resultados ya que no arrastra la suciedad disuelta en la grasa y, el uso continuado, provoca la deshidratación de la piel por evaporación.

Para realizar esta limpieza se utilizan, mayoritariamente, los geles limpiadores. Estos deben estar correctamente formulados para no producir sequedad ni deshidratación en la piel. El objetivo del limpiador ideal es conseguir la limpieza adecuada de la piel, manteniendo parte de los microorganismos cutáneos, sin modificar demasiado el pH cutáneo y sin arrastrar por completo la barrera hidrolipídica. Los geles, además de eliminar la suciedad, producen una acción tonificante y relajante sobre la piel. El pH idóneo que deben tener es de entre 5 y 5,5.

Hoy en día se utilizan también los aceites de limpieza corporal. Estos tienen la ventaja de ser fáciles de aplicar de forma homogénea ya que se pegan bien a la piel. No sólo limpian sino que también aportan lípidos (grasa) que hidratan y protegen frente agentes externos. Son especialmente útiles en personas con piel seca para compensar esa falta de grasa.

 

Tu farmacéutico te aconseja:secar

  • Utilizar siempre el producto más adecuado en función de su tipo de piel
  • Aclarar con abundante agua cualquier producto cosmético de higiene. El aclarado debe durar más que el tiempo utilizado en el lavado
  • Después de la higiene conviene secar suavemente la piel, sin frotar, mediante pequeños toques con la toalla. Es importante evitar que el agua se evapore desde la piel ya que produce deshidratación y aumenta la proliferación de bacterias.
  • Después del aseo corporal disminuye la hidratación de la piel, se produce un desequilibrio de la barrera protectora, cambia el pH y la capa exterior de la piel (epidermis) se hincha. Por lo que se aconseja aplicar una hidratante corporal sobre la piel seca, una vez haya enfriado, para restablecer la epidermis, hidratar y mejorar la flexibilidad cutánea.

 

 

Fuentes:

  1. Azcona, L. (2006). Higiene corporal: consejo farmacéutico. Farmacia Profesional, 20(4), 66-69.
  2. Imagenes extraidas y editadas de pixabay.com y freepik.com

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