El eucalipto, Eucalyptus globulus, es un árbol de origen australiano muy conocido en nuestra región. Sus hojas desecadas presentan un olor muy fuerte y balsámico. En fitoterapia también se puede utilizar un aceite que se extrae de las hojas frescas.

Composición:

Las hojas de eucalipto contienen una elevada cantidad de taninos, flavonoides, ácidos fenólicos, etc.

Los principios activos son aceites esenciales compuestos principalmente por cineol y eucaliptol.

Efectos:

Estos componentes se eliminan a través de los pulmones, en el aire que exhalamos. Ha demostrado que tiene efectos antisépticos sobre determinadas baterías y levaduras. También actúa como mucolítico y expectorante facilitando la eliminación del moco.

Se ha demostrado que ejerce un efecto antiinflamatorio en casos de asma bronquial.

Usos:

Existen numerosos productos que contienen eucaliptol y cineol. Desde infusiones, cápsulas y jarabes a otros de uso externo como gotas nasales o pomadas. Por vía interna se utiliza para:

  • Faringitis
  • Bronquitis
  • Asma
  • Sinusitis
  • Catarro
  • Gripe

Por vía tópica se suele utilizar en esguinces y contusiones por sus propiedades rubefacientes.

Advertencias:

No se debe utilizar el aceite esencial en menores de 3 años especialmente cerca de la cara y de la nariz. Puede provocar espasmos en la laringe y un paro respiratorio.

No se puede utilizar en embarazo ni en lactancia.

Interacciona con medicamentos sedantes, analgésicos, etc.

Por último, en su uso tópico puede provocar irritación de la piel, eccema, picor, etc. Nunca debe aplicarse sobre heridas o sobre piel irritada.

Fuentes:

  1. Encarna castillo garcía, Isabel martínez solís. Manuel de Fitoterapia. (2ª ed.): Elsevier; 2015.
  2. Imagenes extraidas y editadas de Pixabay.com

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