pension-1334472_1280A medida que avanza la medicina y mejora nuestra calidad de vida aumenta la esperanza de vida. En los últimos 30 años se ha duplicado el número de personas con más de 65 años. El envejecimiento implica cambios en nuestro cuerpo y modifica nuestras necesidades nutricionales. Es por ello que llevar una dieta variada y ligera es fundamental en la tercera edad.

Con la crisis económica, las enfermedades propias de la edad, el tomar muchos medicamentos que reducen el apetito o la absorción de los nutrientes, la depresión o la soledad entre otros muchos factores, hacen que a menudo estén malnutridos. Es muy importante concienciar a nuestros mayores de la necesidad de alimentarse bien.

¿Qué ocurre cuando envejecemos?

Los órganos y sistemas de nuestro organismo se van deteriorando y disminuye su actividad. Esto se traduce en:

  • Aumento de la grasa y pérdida de masa muscular y ósea (mayor riesgo de osteoporosis)
  • Disminución del agua corporal (disminuye la capacidad para regular la temperatura corporal)
  • La digestión y absorción de alimentos es más lenta. Esto afecta sobre todo a vitaminas, hierro y calcio.
  • Pérdida de apetito, mayor tendencia al reflujo y a atragantarse. Esto provoca anemias, estreñimiento, …
  • Problemas para masticar (principalmente por pérdida de los dientes) y problemas de salivación. Esto produce un menor consumo de frutas, verduras y carne.
  • Perdida del gusto y del olfato. Se van atrofiando reduciendo el placer y el interés por la comida, la comida que antes le gustaba ya no le sabe igual. También se desarrolla un mayor gusto por el dulce aumentando el consumo de alimentos azucarados.
  • Reducción del metabolismo: mayor riesgo de ser diabético y aumento de peso.
  • Reducción de las defensas, son más susceptibles de contraer infecciones.

 

Otros factores importantes:

También afectan al estado nutricional del anciano otros factores como:

  • Menor actividad física. Esto se traduce en una menor ingesta
  • Las posibles interacciones entre los medicamentos y los nutrientes de la comida.
  • Factores psíquicos, sociales y económicos. Como la jubilación, el aislamiento o la soledad, etc.
  • Las enfermedades

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¿Qué debemos aportar en la dieta durante la tercera edad?

  • Vitamina D. Para evitar anemias. Está presente en legumbres, verduras verdes, frutas,… Además es muy recomendable que salgan al sol durante 20 minutos para ayudar a sintetizarla.
  • Vitamina B12. Importante para evitar el deterioro cognitivo. Se obtiene de cereales enriquecidos, carne, hígado, pescado,…
  • Calcio y fósforo, para los huesos. Presente en los lácteos, frutos secos, etc.
  • Zinc, un buen antioxidante que, además, mejora el sistema inmune. Lo encontramos en carne, pescado, huevo, quesos curados, legumbres y cereales integrales.
  • Hierro. Los ancianos ven muy reducida su absorción, por lo que es importante el consumo hierro de origen animal ya que se absorbe mucho mejor que el vegetal.
  • Fibra para evitar el estreñimiento. Pan y cereales integrales, verduras y frutas.
  • Potasio para reducir el riesgo de hipertensión arterial.

 

Es importante que nuestros mayores sigan una dieta equilibrada, variada y rica en los nutrientes anteriores. Mantener un peso razonable, adaptar la dieta a la actividad diaria, reducir el consumo de grasas y azucares simples, aumentar el consumo de fruta, etc son recomendaciones que mejoraran su calidad de vida.

 

Fuentes:

  1. La alimentación en la tercera edad – Cinfasalud
  2. Imagenes extraidas y editadas de pixabay.com

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