Todo el mundo conoce la alcachofa, algunos hasta la consumen en diferentes plantos. En fitoterapia se utilizan tanto las hojas como la raíz de la especie Cynara scolymus en concreto.

Composición:

En cuanto a sus componentes destacan el ácido caféico y derivados de este como el ácido clorogénico y la cinarina. Por otro lado, también contiene flavonoides, heterósidos, aceite esencial, fitosteroles, inulina, etc.

Efectos:

La cinarina y el ácido clorogénico son responsables del efecto diurético, colerético, hepatoestimulante e hipocolesterolemiante.

La alcachofa se utiliza de forma tradicional en problemas biliares por su efecto colerético y colagogo. Es decir, que estimula la formación y liberación de los ácidos biliares. Esto mejora la digestión de proteínas reduciendo la pesadez después de las comidas.

En diversos estudios se ha comprobado que es capaz de disminuir los valores de colesterol. Es capaz de reducir la producción de colesterol propia de nuestro organismo.

También se ha demostrado que sus propiedades antioxidantes son capaces de proteger las células del hígado.

Por último, en ensayos clínicos ha demostrado ser capaz de reducir los síntomas en pacientes con síndrome de colon irritable.

Usos:

De forma habitual se utiliza en dispepsias y problemas hepatobiliares.

Está indicado para la prevención de la arterosclerosis por el efecto hipocolesterolemiante.

A día de hoy el uso mayoritario de la alcachofa es cómo destoxificante hepático y en tratamientos de sobrepeso u obesidad.

Advertencias:

Como en muchas otras plantas, existen pacientes que pueden ser alérgicos. Los alérgicos a las plantas de la familia Asteraceae no pueden consumir: árnica, crisantemos, margaritas, caléndulas, etc.

Si eres alérgico a alguna de estas plantas puedes ser alérgico a las demás de esta familia.

Fuentes:

  1. Fitoterapia en las afecciones del aparato respiratorio. Módulo IV. INFITO.
  2. Imágenes extraidas de pixabay.com

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